La selección nacional sub-17 de Guatemala está a un solo paso de hacer historia. Este martes 10 de febrero, en el estadio Cementos Progreso, la Bicolor juvenil enfrentará a Haití en un partido que podría marcar un antes y un después en el futbol nacional: la posible clasificación, por primera vez, a una Copa del Mundo Sub-17.

No hay margen de error. No hay mañana. El equipo dirigido por el uruguayo Willy Coito Olivera saldrá al campo con la ilusión intacta y la obligación de romper un maleficio que ha perseguido a Guatemala en las dos ediciones anteriores del premundial, donde el sueño mundialista se escapó en el último suspiro. Hoy, el destino vuelve a tocar la puerta.

El escenario está servido para una noche inolvidable. Guatemala tiene todo en sus manos para sellar su boleto y convertirse en una de las 48 selecciones que estarán presentes en la Copa del Mundo de Catar. La motivación es doble: alcanzar la ansiada clasificación y cobrar venganza deportiva ante un rival que ya sabe lo que es arrebatarle la ilusión a la Bicolor.

Y es que Haití fue el verdugo en el premundial anterior. En el 2025, los caribeños vencieron 2-0 a Guatemala en este mismo estadio, sepultando el sueño mundialista rumbo al 2025. Hoy, la historia ofrece una revancha, y los jóvenes chapines quieren escribir un final distinto.

“Gracias a Dios, hemos conseguido dos resultados importantes. Ahora nos toca Haití, con el que podemos lograr el pase al Mundial, y estamos seguros de que lo podemos conseguir”, expresó Jorge Castellanos, una de las figuras del equipo y autor de uno de los goles en la reciente goleada 7-0 frente a Granada.

Guatemala llega fortalecida anímicamente tras haber vencido a Antigua y Barbuda y luego aplastado a Granada, resultados que la colocan como líder del Grupo C, con seis puntos, los mismos que Haití, pero con mejor diferencia de goles. Ese detalle le da ventaja a la Bicolor, que con un empate aseguraría la histórica clasificación.

Sin embargo, el mensaje dentro del plantel es claro: no confiarse. La Bicolor deberá jugar con inteligencia, orden y carácter, reforzando la zona defensiva para evitar sorpresas ante un rival veloz y técnico.

“Sabemos que los haitianos son rápidos y técnicos, pero nosotros tenemos las herramientas para contrarrestar eso”, afirmó Castellanos con seguridad.

Esta noche, Guatemala no solo juega un partido. Juega un sueño colectivo, una ilusión que ha esperado décadas. El balón rodará y el país entero contendrá el aliento, con la esperanza de que, por fin, la sub-17 pinte de azul y blanco el camino hacia el Mundial.