El alcalde Ricardo Quiñones enfrenta duras críticas y acusaciones por su gestión de más de 15 años al frente de la Ciudad de Guatemala, tras escasos resultados en beneficio de los guatemaltecos. Según sondeos de opinión, la población se muestra cada vez más frustrada debido a los persistentes problemas de delincuencia, una economía en declive, altos niveles de desempleo, un tráfico caótico y casos de corrupción sin resolver.

Ahora, a los numerosos desafíos que ya enfrenta Quiñones, se suma otro escándalo en su administración: las denuncias de empleados municipales sobre vulneraciones a sus derechos laborales. Los trabajadores de los pozos han levantado la voz, afirmando que el actual alcalde ha suprimido días feriados, permisos de seguro social (IGSS), horas extra y ha cometido otros abusos arbitrarios.

“Con este alcalde no tenemos nada, nos han arrebatado nuestros derechos. Hemos solicitado una mesa técnica a la gerencia, pero ni siquiera eso están dispuestos a concedernos. No sabemos qué vamos a hacer, parece que solo están tratando de ganar tiempo”, expresó un empleado afectado.

Las manifestaciones de los empleados afectados han generado una creciente tensión en las calles de la ciudad. Los trabajadores aseguran que mientras Ricardo Quiñones siga en la Municipalidad de Guatemala, los problemas persistirán, ya que el alcalde parece estar decidido a hacer lo que le plazca sin tomar en cuenta las necesidades y demandas de la población.

Ante esta situación, diversos sectores de la sociedad guatemalteca han instado a las autoridades competentes a investigar las denuncias y tomar medidas urgentes para salvaguardar los derechos laborales de los empleados municipales y garantizar una gestión transparente y efectiva en la alcaldía de la ciudad.

El alcalde Ricardo Quiñones aún no ha emitido declaraciones públicas respecto a estas acusaciones y su oficina no ha respondido a las solicitudes de entrevista realizadas por este medio. La presión de la opinión pública y la creciente movilización de los empleados afectados podrían poner en riesgo la permanencia de Quiñones en el cargo, generando un nuevo desafío político para la Ciudad de Guatemala.