El contrabando de cigarrillos en Centroamérica ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la seguridad regional y un obstáculo para el desarrollo económico de los países. Según la Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA), el comercio ilícito de cigarrillos representa, en promedio, el 50% del mercado en países como Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador. Este fenómeno no solo genera pérdidas fiscales considerables, sino que también impacta negativamente en las economías locales. Un informe reciente de Nielsen señala a Panamá como el país más afectado por este problema, con más del 90% del mercado de cigarrillos controlado por el contrabando. Este dato resalta la magnitud del problema en la región, que va más allá de la evasión fiscal, al poner en peligro la seguridad y el orden público. La existencia de redes de crimen organizado que operan en el comercio ilícito de productos aumenta el riesgo de violencia y actividades delictivas asociadas a este negocio ilegal. Por su parte, Costa Rica también se enfrenta a esta problemática, con un 46,7% del mercado de cigarrillos compuesto por productos ilegales en 2024. En Honduras y Guatemala, las cifras no son menos preocupantes, con el comercio ilícito representando el 43% y 24,7% del mercado, respectivamente. La magnitud del contrabando en estos países dificulta no solo la regulación del sector, sino que también impide la recaudación fiscal necesaria para financiar programas sociales y proyectos de infraestructura esenciales para el bienestar de la población. Las autoridades de la región han manifestado su preocupación por el impacto económico y social de este comercio ilegal, que además de dañar la competitividad de las empresas legales, favorece la expansión de redes criminales que lucran con el tráfico de productos ilícitos. Es fundamental implementar medidas de control más efectivas, fortalecer la cooperación regional y concienciar a la población sobre los riesgos y consecuencias del contrabando de cigarrillos para mitigar su impacto en la seguridad y las economías de Centroamérica. 4o mini
El contrabando de cigarrillos en Centroamérica ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la seguridad regional y un obstáculo para el desarrollo económico de los países. Según la Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA), el comercio ilícito de cigarrillos representa, en promedio, el 50% del mercado en países como Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador. Este fenómeno no solo genera pérdidas fiscales considerables, sino que también impacta negativamente en las economías locales. Un informe reciente de Nielsen señala a Panamá como el país más afectado por este problema, con más del 90% del mercado de cigarrillos controlado por el contrabando. Este dato resalta la magnitud del problema en la región, que va más allá de la evasión fiscal, al poner en peligro la seguridad y el orden público. La existencia de redes de crimen organizado que operan en el comercio ilícito de productos aumenta el riesgo de violencia y actividades delictivas asociadas a este negocio ilegal. Por su parte, Costa Rica también se enfrenta a esta problemática, con un 46,7% del mercado de cigarrillos compuesto por productos ilegales en 2024. En Honduras y Guatemala, las cifras no son menos preocupantes, con el comercio ilícito representando el 43% y 24,7% del mercado, respectivamente. La magnitud del contrabando en estos países dificulta no solo la regulación del sector, sino que también impide la recaudación fiscal necesaria para financiar programas sociales y proyectos de infraestructura esenciales para el bienestar de la población. Las autoridades de la región han manifestado su preocupación por el impacto económico y social de este comercio ilegal, que además de dañar la competitividad de las empresas legales, favorece la expansión de redes criminales que lucran con el tráfico de productos ilícitos. Es fundamental implementar medidas de control más efectivas, fortalecer la cooperación regional y concienciar a la población sobre los riesgos y consecuencias del contrabando de cigarrillos para mitigar su impacto en la seguridad y las economías de Centroamérica. 4o mini
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